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LEY DEL CÓDIGO DE ÉTICA EN LA FUNCIÓN PÚBLICA: “ES UN SALUDO A LA BANDERA”

La corrupción en el sector público es el segundo problema que afronta el país, después de la delincuencia, sin embargo el gobierno no puede frenar este cáncer que afronta la sociedad en las entidades del estado, debido que el estado pierde más de 10,000 millones de soles anuales en actos de corrupción que se da en el gobierno nacional, regional y local.

Existen leyes pero no son suficientes para atacar el mal de la corrupción, como es la Ley del Código de Ética de la Función Pública Ley N° 27815 que fue publicada el 22 de julio del año 2002, sin embargo esta norma tiene considerandos muy importantes, pero es un “saludos a la bandera” más en el sector público y que es poco difundida por los responsables de los ministerios, gobierno regionales y locales.

Por ejemplo este Código Ética, considera como empleado público a todo funcionario o servidor de las entidades de la administración pública en cualquiera de los niveles jerárquicos sea éste nombrado, contratado, designado, de confianza o electo que desempeñe actividades o funciones en nombre del servicio del Estado, con esta premisa deben ser sancionados, sin embargo esta norma esta de adorno, poco se aplica.

Dentro los principios de la función pública el servidor público actúa de acuerdo a los siguientes principios: Adecua su conducta hacia el respeto de la constitución y las leyes, así como  actuar con rectitud, honradez y honestidad, procurando satisfacer el interés general y desechando todo provecho o ventaja personal.

Asimismo,  el servidor público debe tener lealtad y obediencia, actúa con fidelidad y solidaridad hacia todos los miembros de su institución, cumpliendo las órdenes que le imparta el superior jerárquico competente, en la medida que reúnan las formalidades del caso y tengan por objeto la realización de actos de servicio que se vinculen con las funciones a su cargo, salvo los supuestos de arbitrariedad o ilegalidad manifiestas, las que deberá poner en conocimiento del superior jerárquico de su institución. Poco se da.

De igual forma, debe actuar con justicia y equidad,  tener permanente disposición para el cumplimiento de sus funciones, otorgando a cada uno lo que le es debido, actuando con equidad en sus relaciones con el Estado, con el administrado, con sus superiores, con sus subordinados y con la ciudadanía en general.

Esta ley prohíbe que los servidores públicos deben mantener intereses de conflicto con el cumplimento de los deberes y funciones a su cargo, así como  obtener ventajas indebidas o procurar beneficios, para sí o para otros, mediante el uso de su cargo, autoridad, influencia o apariencia de influencia. Sin embargo este tráfico de influencia  se da cada rato en las entidades del estado.

Esta norma prescribe la obligación de comunicar o denunciar los actos contrarios al código todo empleado público, bajo responsabilidad, tiene el deber de comunicar, así como la persona natural o jurídica, tiene el derecho de denunciar, los actos contrarios a lo normado en el presente Código, ante la Comisión Permanente de Procesos Administrativos Disciplinarios de la entidad afectada o al órgano que haga sus veces.  Pocos son los denunciados.

Un profesional (medico, abogado, ingeniero, contador, profesor, etc., sin ética y sin valores, no sirve para nada en esta sociedad, porque su rol protagónico de toda persona, debe ser humanista, transparente, honesta, buscando siempre la justicia y el bien común en la sociedad. Sin embargo, vemos en el país de las maravillas, autoridades, funcionarios, servidores, etc., corruptos, un estado peruano sin valores y  ética, no podemos avanzar para ser un país desarrollado y progresista.

Hay personas que logran sus objetivos y posicionarse bien económicamente, pero cometiendo actos irregulares y delincuenciales en contra del estado. Que lo utilizan para sacar provecho personal y lucrarse. Por  esta razón, exigimos que se haga prevalecer esta Ley del Código de Ética en la Función Pública, para frenar un poco la corrupción. Luchemos por un país honesto y transparente denunciando al corrupto y mafioso. Aquí en el país, no deben existir  intocables.

Por: Jorge Apolitano Rodríguez




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