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KIKE FERRARI PASÓ DE LIMPIAR PASILLOS EN EL METRO A LITERATO

A sus 44 años, Kike ha escrito cinco novelas, dos libros de cuentos, ensayos y una decena de antologías, mientras por la noche trabaja limpiando los pasillos del metro

Enrique "Kike" Ferrari, todos los días a media noche baja a la estación del metro en Buenos Aires en Argentina, para trapear la estación.  Sin Entre baldes y escoba pule su próxima novela negra, género que editó en seis países y publicó en cuatro idiomas.

Kike recibió en el 2012 un galardón por su novela “Que de lejos parecen moscas” a la mejor ópera prima en la Semana Negra de Gijón, España, lo que le abrió las puertas para que su obra sea editada en Francia, México e Italia, además de Argentina.

En su novela, joven argentino relata cómo se cumple un sueño al transformar la vida del jefe en pesadilla cuando en plena dictadura argentina un millonario prepotente encuentra un cadáver en el baúl del auto.

En el 2009, ya había sido premiado en Cuba por “Lo que no fue”, una novela política que transcurre en Barcelona durante la guerra civil española.

Con cinco novelas, dos libros de cuentos, ensayos y una decena de antologías, Kike es a los 44 años un prolífero escritor del género negro. “¿Vivir de la literatura?, por ahora la guita (dinero) no alcanza”, dice, meneando la cabeza.

Por amor al arte
Durante el breve descanso que tiene en su jornada laboral, Kike aprovecha el tiempo para corregir sus textos en una computadora que lo acompaña a todas partes.

A pesar de no contar con un título profesional, Kike es un voraz lector y padre de tres hijos, cuyas necesidades no puede solventar, por ahora, con su trabajo como escritor.

En su departamento del barrio de Once, su otro escritorio de trabajo es una diminuta mesa en un rincón, atiborrada de libros que van a engrosar la biblioteca del sindicato del metro, donde Kike representa al personal de maestranza. “El de más baja categoría”, aclara.

La necesidad lo llevó por todas partes, siempre en empleos de poca monta y con la literatura a cuestas. Fue panadero, conductor, vendedor e inmigrante ilegal en Estados Unidos, adonde fue a probar suerte y volvió deportado tres años después, pero con su primera novela bajo el brazo: “Operación Bukowski”, editada en Buenos Aires en 2004.

Describe con prosa literaria su trabajo en el metro, un submundo que encaja a la perfección en el género que representa y del que piensa escribir algún día.

Fanático de club de fútbol y del rock and roll, Kike creció en una casa humilde despoblada de libros. Asegura que su padre marcó su destino de escritor cuando a los ocho años le regaló “Sandokán”, del autor italiano Emilio Salgari.

La casualidad quiso que el libro tuviera una biografía del autor. “Y yo en vez de soñar con ser pirata, soñaba con escribir sin parar, como Salgari”, relata.

Pese a los galardones que ha recibido y los elogios de reconocidos autores del género, como el mexicano Paco Ignacio Taibo II que incluso lo ha invitado a disertar con él en México, Ferrari permanece al margen del radar de las grandes editoriales argentinas.

Se reivindica como “un escritor libre que vive de baldear el subte”. En todo caso también tiene presente el trágico final de la vida de Salgari como un espejo en el cual no quiere reflejarse. (AFP)








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