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CORRUPCIÓN EN LAS OBRAS PÚBLICAS

Los rumores, las bolas, los run run que los empresarios de la construcción, para ganar las licitaciones de las obras publicas que se daba en el gobierno nacional, regional y local se adjudicaban al mejor postor, pero con el respectivo “diezmo” a los funcionarios públicos presidentes, alcaldes y gobernadores regionales. Este rumor se comprobó públicamente con el caso Odebrecht.

Las denuncias penales por actos de corrupción de funcionarios públicos nunca alcanzo a los presidentes de la República, como se ha denunciado ahora por parte de la constructora brasilera Odebrecht que reconoció el pago de 29 millones de dólares en sobornos a funcionarios peruanos, para adjudicarse obras públicas entre 2005 y el 2014, años que gobernaron Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala.

El primer “pez gordo” ha sido el ex presidente Alejandro Toledo, quien ha sido acusado de haber recibido 20 millones de dólares por parte de Odebrecht, pero la justicia investiga a otros más ex presidentes que están inquietos con la investigaciones que realizan el Ministerio Publico y el Poder Judicial.

Aunque los casos de corrupción más conocidos involucran el otorgamiento de contratos por parte de funcionarios a cambio de dinero, ésta es solo una de las muchas modalidades que puede asumir la corrupción. La mayor parte de los problemas se encuentran en el otorgamiento de contratos y nombramiento de personal.

Las tres modalidades más groseras de la corrupción serian pagar a funcionarios públicos para obtener privilegios en leyes, decisiones o reglamentaciones; pagar a funcionarios para ser favorecidos en la adjudicación de contratos; y pagar u ofrecer un intercambio de favores para agilizar transacciones. La corrupción aumenta en períodos de actividad económica debido al aumento de las contrataciones recordemos, que en los años 2006 al 2008 los metales tuvieron buen precio en el mercado internacional.

En la mayoría de los casos, estos actos de corrupción no se denuncian porque son de “poco monto” (resmas de papel, lápices, bolígrafos, etc.), no conocen del procedimiento para denunciar o creen que los casos no se van a investigar.

Diezmar es un concepto del Antiguo Testamento. Algunos toman al diezmo como un método de imposición de tributos para suplir las necesidades de los sacerdotes y los Levitas del sistema Mosaico. El Nuevo Testamento en ninguna parte ordena, o aún recomienda que los cristianos se sometan a un sistema legalista de diezmar. Pablo declara que los creyentes deberían apartar una porción de sus ingresos a fin de dar soporte a la iglesia (1 Corintios 16:1-2). Diezmar no es una obligación en el sector público, es un acto ilícito.

La corrupción en las licitaciones públicas reduce la eficiencia del gobierno, la competencia y produce inequidad. En Trujillo, hay estudios de abogados especialistas en defender a los corruptos confesos como fueron los presidentes regionales de Ancash, Tumbes y al alcalde de Chiclayo.

Se jactan de moralistas e incluso algunos de ellos son docentes en universidades públicas. ¿Y la ética, los principios y la moral?, lo tiran a la borda por el dinero de la corrupción el cual perjudica a la población, especialmente a la gente pobre, porque se deja de construir colegios, postas médicas, canales de irrigación, carreteras, etc.

Sin embargo para frenar la corrupción proponemos en este artículo, la sobrepenalización de los delitos cometidos por funcionarios públicos y la presencia obligatoria de la Contraloría General de la Republica (CGR) y las OCI en todas las licitaciones y concursos públicos, así podríamos evitar un poco los actos de corrupción.

Por: Jorge Apolitano Rodríguez








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