.

.

EL ABOGADO DEL DIABLO

Los defensores de los corruptos

Al escribir este artículo con el título el “Abogado del Diablo” no lo hacemos pensando en la película dirigida por Taylor Hackford en la cual hay un abogado defensor, Kevin Lomax, considerado una superestrella de su pueblo, debido que nunca perdió un caso y fue llevado a Manhattan, para confrontarse con los mejores del medio.  

Nos referimos aquí a los sucesos que, bien por la brutalidad del crimen o sicariato, bien por la abyecta personalidad de su autor, generan en la sociedad y el pueblo tal repugnancia que tendemos a identificar al supuesto criminal con quien, por su libre elección o designación forzosa en el turno de oficio, se encarga de su defensa jurídica, como son los Defensores Públicos adscritos al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

 Siempre se le pregunta a un abogado: "¿Defendería usted a un violador, narcotraficante, criminal, sicario o corrupto confeso?". Parece que una respuesta afirmativa supone una identificación automática entre el acusado de los odiosos delitos y su abogado, que se encarga de procurar la mejor defensa a su cliente, garantizar que en el proceso se respeten sus garantías constitucionales y sobre todo, proteger su derecho a la presunción de inocencia.

Existe siempre una predisposición al vedetismo en algunos abogados que aparecen como ingrediente de todas las salsas, no siempre con las mejores intenciones. Acaso la publicidad que supone representar a corruptos internacionales o a dictadores sanguinarios permita sacar réditos, por ejemplo, de los beneficios por los derechos de autor de las memorias de los delincuentes.

Muchos abogados crean no sólo en el derecho a un juicio justo, sino en la verdadera inocencia o impunidad de su patrocinado. Lo cierto es que en los sistemas jurídicos desarrollados incluso el peor despojo de la sociedad tiene derecho a un abogado, hasta el punto de que en algunos de ellos una defensa deficiente puede suponer un motivo de anulación del proceso si se aprecia desidia, negligencia inexcusable o manifiesta mala praxis del jurista.

El caso de corrupción de Odebrecht salto el pus a más alto nivel de los gobiernos de Toledo, García y Humala y esto se extiende también en los gobiernos regionales y locales. La PNP, la Fiscalía y Poder Judicial, trabajan para atrapar a los corruptos que han robado millones de soles de las arcas del estado. “Los Abogados del diablo” luchan por su inocencia y no sean capturados.

Sin embargo, hay “Abogados del Diablo” que defienden lo indefendible, sabiendo que son violadores, narcotraficantes, asesinos, sicarios y corruptos confesos, asumen la defensa por un puñado de soles que provienen del crimen y de erario nacional, ellos saben que es dinero sucio, manchado de sangre, pero poco les importa su reputación.

En Trujillo y en la región, existen estudios jurídicos y abogados defensores de criminales y autoridades corruptas que han robado al estado. Como es el caso de los ex presidentes regionales de Ancash y Tumbes, y alcaldes denunciados por actos de corrupción que se han enriquecido con dinero del pueblo. Los abogados saben quiénes son esos defensores que poco les interesan la ética, los valores y principios. Su objetivo es el dinero sucio.

Por: Jorge Apolitano Rodriguez








http://www.trujilloprensa.com/


Con la tecnología de Blogger.