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LA EXPLOTACIÓN LABORAL EN EL PERÚ

En pleno siglo XXI se sigue explotando laboralmente en Lima, como si estuviéramos en la era de la esclavitud. Lo ocurrido en la Galería Nicolini tras el incendio en la zona de Las Malvinas, cercado de Lima, es condenable en todo el mundo.

Nos miran como un país del tercer mundo que no respetamos los derechos humanos y menos los derechos laborales de los trabajadores. Colocar  cajas metálicas en las que se encontraban encerrados 4 jóvenes aún desaparecidos, es repudiable.  Nos seguimos preguntando cual es la labor de los inspectores de Trabajo del Ministerio de Trabajo y la Sunafil.

La esclavitud es una práctica abolida en todo el país del mundo, al menos en la teoría, porque en la práctica ha adoptado nuevas formas, principalmente trabajos forzados, explotación sexual o tráfico de personas, de las que son víctimas en todo el mundo millones de personas. En Lima donde se concentra todas las entidades de fiscalización, se saca la vuelta a la Ley, como será la situación laboral en provincias.

La Convención sobre Trabajo Forzoso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) define esta práctica como el trabajo o servicio forzoso u obligatorio que se extrae de cualquier persona bajo la amenaza de un castigo y para el cual la persona no se ha ofrecido de forma voluntaria. Lo ocurrido no debería repetirse y exigimos a las autoridades de la Municipalidad de Lima, Ministerio de Trabajo y Sunafil un mejor trabajo y control.

Según datos de la OIT, en el mundo hay unos 21 millones de víctimas de trabajos forzosos, de las cuales 11,4 millones son mujeres y niñas y 9,5 millones son hombres y niños, es algo increíble. En el Perú,  que quiere ingresar al OCDE debe trabajar en este sentido.

Otros organismos ofrecen unas cifras aún más elevadas. Así, la ONG estadounidense End Slavery Now habla de entre 20,9 y 29,8 millones de personas afectadas por algún tipo de trabajo forzado y por la explotación sexual, mientras que el Índice Global de Esclavitud que elabora la Walk Free Foundation habla de 35,8 millones de personas.

Del total recogido por la OIT, casi 19 millones son víctimas de explotación por parte de personas particulares o empresas. Dentro de este grupo se engloba la servidumbre doméstica que en algunos casos llega a convertirse en una forma de esclavitud ya que el trabajador no puede abandonar la casa en la que trabaja y es sometido en ocasiones incluso a abusos físicos, así como los trabajadores explotados en fábricas, como ha  ocurrido en Lima. Más trabajo y menos politiquería exigen los trabajadores peruanos, que están desamparados.

Por: Jorge Apolitano Rodríguez








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