.

.

CAÑONCILLO, NO APUNTES NI DISPARES

En la región La Libertad, encontrar un oasis en medio del desierto no es una fábula, es real. Y es que en apenas dos horas de viaje, partiendo desde Trujillo, puede un apasionado del turismo y aquellos que gustan pasar un buen momento junto a amigos y familiares, disfrutar del bosque seco “El Cañoncillo”, una maravilla ubicada al noreste del distrito San José de la provincia de Pacasmayo.

Cuenta la historia que en la década pasada, hasta antes del año 1998, época en que se presentó el fenómeno de El Niño, existían tres lagunas: Gallinazo, Larga y Cañoncillo. Luego del fenómeno, se originaron cuatro lagunas más, ubicadas en las partes bajas del sector de las dunas.
Este bosque natural que mantiene un área de más de 1300 hectáreas, está compuesto mayormente por árboles de algarrobo de la especie ‘propis parrida’; sin embargo, parece que algunos inescrupulosos entendieron mal y pensaron que estos algarrobos son para la ‘parrilla’ de las pollerías. Así como lo lee, lamentablemente, pese a que existen leyes muy drásticas para evitar la tala ilegal del algarrobo, malos pobladores continúan cometiendo este atentado. De 50 años que puede demorar un árbol de algarrobo en alcanzar su desarrollo, los leñadores suelen exterminarlo en apenas 20 minutos.

“Antes el patrón lo cuidaba mejor con los vigilantes que ponía para que nadie ingrese. Este bosque estaba bien tupido de algarrobos que uno apenas podía caminar” – refiere, con un acento melancólico, un poblador antiguo del lugar. Según explica el poblador, antiguamente, había un señor hacendado que apenas les permitía a las familias del lugar, sacar una carguita de leña, semanal. Y de esta manera el bosque se conservaba más frondoso y en una mejor situación de flora y fauna.

La multa por talar ilegalmente el algarrobo, comprende como mínimo las 10 U.I.T., equivalente a 40 mil 500 soles; sin embargo, tal vez el desconocimiento o falta de muñeca en los jueces y fiscales para hacer cumplir la norma, es que continúa este atentado contra El Cañoncillo y el resto de bosques. Al respecto se aprobó el día de ayer, una Ordenanza Regional que declara de interés regional la zonificación forestal en la región La Libertad, que prohíbe la tala de algarrobo ubicado en las provincias costeras, así como la producción, transporte y comercialización de leña y carbón de algarrobo.

Siendo realistas, las pollerías que son las mayores consumidoras de estos productos, aumentan cada día, dada la gran demanda y por tanto, sería realmente difícil parar la tala. Es así que urgen proyectos de forestación de algarrobo en alianzas público-privadas, a fin de que se habilite más algarrobo para atender la parte comercial y así parar la destrucción de nuestros bosques naturales. No dejemos que El Cañoncillo algún día sea una fábula; entonces, no apuntemos ni disparemos contra él, porque conservarlo es tarea de todos.

FLORA Y FAUNA
Además del algarrobo, en El Cañoncillo, se encuentran plantas como el zapote; el concuno, utilizado por los pobladores para el estreñimiento; el mestrante, utilizado para los cólicos; la flor de arena, utilizada para la inflamación de los riñones. Plantas hidrófitas como la totora, juncos y chopes. Así como chilco, palo verde y uña de gato. Entre la fauna silvestre, se encuentran el zorro costeño, añaz, la ardilla nuca blanca y el venado costeño que anteriormente habitaban el monte pero se han extinguido.

Entre las aves se encuentran, la paloma serrana, la cuculí, la tortola, el chisco, el tordo, la putilla, el carpintero, la lechuza de los arenales, los patos, las gallaretas, el zambullidor y el perico.
Otras aves como la garza blanca, gallinazos y diversas especies de rapaces también suelen frecuentar el monte periódicamente. Entre los reptiles se encuentran especies como la lagartija, cañán, la iguana y serpientes como la boa y la coral. Entre los peces se encuentran la tilapia, la zarra, el picalón y la charcoca.

Por: Chardin Mijahuanca Pinzón








http://www.trujilloprensa.com/


Con la tecnología de Blogger.