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LA BICAMERAL: LA PROPUESTA DE 100 DIPUTADOS Y 30 SENADORES

El proyecto de ley del retorno de la Bicameral del Congreso de la República con 100 diputados y 30 senadores, propuesto por el congresista de Fuerza Popular Kenyi Fujimori Higushi, nuevamente está en debate del Parlamento, juristas y ciudadanía, con diversas opiniones divididas unas a favor y otras en contra.

Sin embargo, esta polémica propuesta lo vamos analizar jurídicamente y políticamente. Solamente escuchar el nombre de Fujimori, pareciera que esta norma podría ser aprobada por el número de congresistas que tiene Fuerza Popular, que son más de 71 congresistas y tener el apoyo de otras fuerzas, para lograr la aprobación de este proyecto.
Por la diferencia que existe entra Kenyi Fujimori con los demás integrantes de su bancada lo veo difícil que lo apoyen su iniciativa legislativa, que lo vemos acertada, a comparación de una propuesta del Congreso anterior que incluso se aprobó en la Comisión de Constitución el retorno de la Bicameral con 130 diputados y 60 senadores, y que no fue aprobada en el pleno.

Vamos a decir los fundamentos desde nuestro punto de vista, porque con el sistema bicameral la elaboración de las leyes demanda que la iniciativa, discusión y aprobación de un proyecto de ley se daría en la primera Cámara (Diputados) y el Senado serviría como cámara reflexiva actúa como Cámara revisora, como se da en otros países desarrollados.

Si vamos a la historia, la experiencia de la unicameral en el Perú se registra solo en los Congresos o Asambleas Constituyentes y excepcionalmente, en dos constituciones políticas promulgadas en 1867 y la vigente de 1993. La Constitución de 1979 de Haya de la Torre fue de 180 diputados y 60 senadores y que fue disuelta por el ex presidente Alberto Fujimori el 05 de abril de 1992. La Constitución de 1993, en su artículo 90°, establece: “El Poder Legislativo reside en el Congreso, el cual consta de Cámara Única”.

Como analista de temas constitucionales, mi opinión es que la existencia de la Cámara del Senado hace posible mayor reflexión de las leyes que se otorgan. Sin embargo, esta aparente reflexión no va de la mano con la capacidad de reacción y otorgamiento de legislación que requiere un parlamento eficiente, expectante a las necesidades y de los cambios en nuestra sociedad.

La bicameralidad, conlleva una reingeniería constitucional, ya que demanda, la adecuación de las atribuciones de los senadores y los diputados. En los países desarrollados cuentan con Bicameralidad: como Inglaterra, por ejemplo, el cuerpo principal se llama Parlamento y lo componen la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes, aparte de la Corona que técnicamente también forma parte del Parlamento; en Estados Unidos, se designa como Congreso Federal a dos asambleas: al Senado y la Cámara de Representantes; en Francia, sólo cuando las dos cámaras actúan como Asamblea Nacional se le denomina Congreso o Parlamento, e incluye a la Cámara de Diputados y al Senado; y el Parlamento Italiano agrupa al Senado y a la Cámara de Diputados.

En Japón el Parlamento Japonés, llamado Dieta Imperial, se constituye por la Cámara de Diputados (Cámara de Representantes o Cámara Baja) y la Cámara Alta (Cámara de los Consejeros o Senado). En el país de Canadá, Australia y Nueva Zelanda componen su Parlamento con la Corona, representada por el Gobernador General y por la Cámara de los Comunes y el Senado; y Alemania integra su Poder Legislativo con dos cámaras: el Bundestag (Asamblea Parlamentaria de Diputados) y el Bundesrat (Cámara de Representantes de los Estados Federados).

En América Latina como Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, República Dominicana, México, Nicaragua, Uruguay, entre otros, mantienen un régimen de dos cámaras, con excepción de Ecuador, Venezuela y Perú. Es decir, nuestro país se quedó con este modelo dictatorial y acompañando a países que son considerados antidemocráticos.

Por estos antecedentes, es mi apoyo el retorno de la bicameral, fortalecer una democracia cuesta, pero en esta reforma tiene que ver algunas correcciones, por ejemplo, que los Diputados o Senadores deben ser personas profesionales y de buenos antecedentes, cultos, honestos y buena trayectoria. Chile, por ejemplo, como requisito mínimo para ser padre de la patria lo exigen tener un título profesional y en nuestro país nada, solamente ser ciudadano y mayor de 25 años. Como peruano deseo un Parlamento modelo y con credibilidad para la sociedad.

Por: Jorge Apolitano Rodríguez







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