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AL MONSTRUO DE SAN JUAN DE LURIGANCHO NO LE ALCANZA LA CADENA PERPETUA

El monstruo de la “bicicleta” o de San Juan de Lurigancho, Cesar Alva Mendoza, quien violo y mato a la niña de 11 años de edad, Jimena, no le alcanza la cadena perpetua, porque según el Código Penal en su Art. 173 “violación sexual de menor de edad”, solamente se aplica a menores de 10 años.

La pena para este infeliz sería solamente entre 30 a 35 años, según la norma regula que si la victima tiene 10 hasta 14 años y la menor tenía 11 años. El Decreto Legislativo 938 fue aprobado el año pasado por el Congreso de la República. El legislador, no tomo en cuenta que se considera niños o niñas desde los 0 hasta los 12 años de edad.

Este reciente caso de violación a esta menor, vuelve abrir el debate sobre la pena de muerte y la cadena perpetua para los violadores y nos damos con la ingrata sorpresa que este indeseable no se morirá en la cárcel.
Sin embargo, hago recordar que de los 24 países adscritos a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en América Latina donde se encuentra Perú desde 1969, no está Estados Unidos, ni Cuba, por lo tanto, en dichos países se aplica la pena de muerte a los que comenten delitos graves como son violaciones con muerte y asesinatos con crueldad.

Los países más desarrollados económicamente, social, político y cultural, aplican la pena de muerte como son: Estados Unidos, China, Japón, Singapur, India, etc., sin embargo, el Perú considerado como un país emergente que afronta problemas de inseguridad, corrupción, violaciones a menores de edad, sicariato, secuestros, se aferra a no tener esta opción, que si lo tienen en su marco jurídico las 5 principales potencias del mundo. ¿Labor del Congreso y del Poder Ejecutivo?

Discrepo con los “defensores” de los derechos humanos. Quien defiende a esta niña que se le quito la vida injustamente. A la CIDH solamente llegan casos de terroristas y corruptos que se aferran que la pena capital no sea legal, como si lo tienen los países más ricos del mundo como son Estados Unidos, China, Singapur y Japón.

En el mundo se aplican la “pena de muerte” en 58 naciones que tienen esta pena para castigar a las personas despreciables y miserables que desgracian a otros seres humanos que viven en paz en este hemisferio. Las autoridades fueron elegidas para proteger a los ciudadanos y no sean observadores de las desgracias que sufren.

Hay que destacar a uno de los países que ha sobresalido en el mundo, es Singapur que hace 25 años era una de las naciones con más índices de criminalidad, violaciones, drogas, trata de personas y corrupción. Hoy es uno de los países más seguros del mundo, porque se aplica la pena de muerte. Aprendamos este modelo.

Ahora en el Perú después de la muerte de la niña Jimena se genera nuevamente el debate sobre la pena de muerte, los legisladores y el ejecutivo, deben replantear este pedido del pueblo. La mayoría de peruanos están de acuerdo con la pena de muerte para los criminales que matan por matar, los violadores, corruptos, narcotraficantes, y terroristas.

Como siempre he dicho, que la sanción de la pena capital es una advertencia, una amenaza para que las personas (delincuentes) no delinquen, no maten, no roben. Los ciudadanos de bien, los que saben respetar las leyes, los hombres y mujeres que trabajan honradamente, no lo debemos temer la pena de muerte, porque nunca llegaremos a estos extremos. Si queremos ser algún día, un país desarrollado como Estados Unidos, China, Japón o Singapur, optemos por esta nueva opción.

Por: Jorge Apolitano Rodríguez








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