.

UNA VIDA DE FRUTOS

(Homenaje a Estuardo Moreno Angulo, otuzcano de mucha valía)

No hay nada mejor para todo hombre, que  alegrarse y disfrutar en vida del fruto de su trabajo.
Vivir la vida abundante, no sólo es producir y administrar lo producido, sino que es un don el poder disfrutar de ello.

Este homenaje permite en vida disfrutar a Estuardo de un merecido: “Reconocimiento a una vida de frutos”

El primer fruto que reconocemos en él es hacer el bien.
Cuando muy niño salió de su ciudad natal: Otuzco, hacia las ciudades de Trujillo y Lima, inició a correr la carrera de una vida fundamentada en principios. Uno de los  principios básicos del éxito que aplicó fue: la actitud de corazón de hacer las cosas bien .

De sol a sol, con esfuerzo y disciplina en los tres principios de la prosperidad: dar, ahorrar e invertir, forjó un capital inicial que fue la base para su carrera ascendente en los negocios. Esta información que hoy se acopia, no son sino los recuerdos de mi niñez en la que tantas veces escuchaba en vida a mi amadísima Genoveva contar con orgullo. Estuardo ha cumplido con creces el primer mandamiento de honrar padre y madre.

El segundo fruto es la confirmación de la obra de sus manos. Muchos se esfuerzan pero sin éxito, porque su trabajo no es confirmado. Un trabajo confirmado es aquel que se desarrolla con convicción, constancia, coraje y carácter.

Estas cualidades no se obtienen en un libro sino que se desarrollan en la adversidad; se moldean en la victoria privada de nuestra lucha con nosotros mismos y se fortalecen en la victoria pública contra la competencia, control de precios, inclemencias del clima, gobierno, etc.

El tercer fruto es su testimonio de disciplina para las generaciones postreras. La disciplina de correr feliz desde su amado Huanchaco hasta Trujillo y caminar desde Bizzet hasta Vallejo es ejemplar.
Las generaciones no se forman con palabras sino con ejemplo.

El cuarto fruto es una vida, con la satisfacción de haber alcanzado una meta. Estuardo ha corrido la carrera de la vida y ha obtenido la meta: la multiplicación de los talentos que Dios en su soberanía tomó la decisión de confiárselos, porque confiaba en su capacidad. Recibió de Dios cinco talentos y ha ganado otros cinco talentos.

El quinto fruto es: la sencillez
Con alegría y sencillez de corazón ha conducido sus días. No hay vanidad ni fatuidad en su persona.
El sexto fruto que hoy reconocemos es: limpieza de manos Caminos rectos son los que recorrió día a día en la venta fidedigna de las cualidades de cada producto ofertado en “Payest”.

Esa honestidad es la limpieza de manos que hacen del apellido Moreno un legado de honestidad, orgullo de su familia y de su Otuzco querido.

Escribe: Marina del Pilar Moreno Linch








http://www.trujilloprensa.com/


Con la tecnología de Blogger.